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Los precios del combustible para aviones han aumentado de entre 85 y 90 dólares por barril antes del conflicto con Irán a entre 150 y 200 dólares por barril inmediatamente después. Para el sector turístico mexicano, las repercusiones se concentran en el transporte aéreo internacional más que en los viajes nacionales. La estructura de la aviación mexicana, donde las rutas nacionales cortas implican un menor consumo de combustible por pasajero que las rutas internacionales de larga distancia, significa que el impacto se distribuye de manera desigual en el mercado.

México recibe visitantes internacionales de diversos mercados geográficos. Si bien Estados Unidos es el principal destino, los mercados europeos y asiáticos representan segmentos de visitantes importantes y en crecimiento. La interrupción del servicio aéreo causada por el conflicto con Irán genera presiones sobre los costos y la conectividad precisamente en las rutas de larga distancia que conectan estos mercados con los aeropuertos mexicanos.

La decisión sobre la tarifa de 11 pesos en Jalisco, tema tratado en nuestro artículo principal, se gestiona en parte a través de la Tarjeta Única al Estilo Jalisco, una plataforma que se ha expandido mucho más allá de su función original de pago del transporte público. Un anuncio sobre la tarifa del autobús que menciona una tarjeta gubernamental multiservicio requiere una explicación sobre qué es exactamente esa tarjeta.

Cuando un modelo de coche de metal fundido que mide aproximadamente cinco centímetros se agota en horas y reaparece en plataformas de reventa a cuatro veces su precio original, el instinto es llamarlo una historia de oferta y demanda. Pero el frenesí de Hot Wheels en torno al taxi Nissan Tsuru de edición limitada, 3,500 unidades, exclusivo de México, originalmente listado en 5,000 pesos y revender por hasta 20,000Esto apunta a algo más importante y estructuralmente más interesante que una simple escasez de inventario. 

Para entender por qué un modelo Hot Wheels de edición limitada de un automóvil cuya fabricación cesó en 2017 puede venderse al precio equivalente al de un vehículo usado real, primero hay que comprender lo que significó el Nissan Tsuru para México, no como un producto, sino como una presencia. 

El Tsuru no era el auto más rápido de México, ni el más lujoso, ni el más avanzado tecnológicamente. Era el que estaba en todas partes. Durante más de tres décadas, fue el telón de fondo de la vida mexicana: en entradas de casas, en el tráfico, en paradas de taxis, frente a las escuelas, estacionado bajo toldos de mercados en todas las ciudades, desde el desierto de Sonora hasta la costa de Yucatán.

Para cualquiera que haya viajado por México, el Nissan Tsuru no necesita presentación. Este sedán compacto de cuatro puertas, fabricado entre 1984 y 2017, se integró tan profundamente en la vida cotidiana mexicana que resulta difícil describirlo sin recurrir a la palabra "omnipresente". Era el taxi en el aeropuerto, el auto familiar en la entrada de casa, el vehículo del vecino que llevaba veinte años funcionando y no mostraba intención de parar. Nunca se vendió en Estados Unidos con el nombre de Tsuru; Nissan lo rebautizó como Sentra para el mercado norteamericano, lo que solo consolidó su identidad como algo distintivamente e insustituiblemente mexicano.