Las fluctuaciones en el precio del combustible para aviones afectan más al sector turístico aéreo de México que a sus viajes internos.
Los precios del combustible para aviones han aumentado de entre 85 y 90 dólares por barril antes del conflicto con Irán a entre 150 y 200 dólares por barril inmediatamente después. Para el sector turístico mexicano, las repercusiones se concentran en el transporte aéreo internacional más que en los viajes nacionales. La estructura de la aviación mexicana, donde las rutas nacionales cortas implican un menor consumo de combustible por pasajero que las rutas internacionales de larga distancia, significa que el impacto se distribuye de manera desigual en el mercado.