Llegan los días más secos del año y con ellos disminuye la presencia de vida acuática en los ríos de la bahía.
Los ríos han sido la puerta de entrada a toda una diversidad de vida que se distribuye a lo largo de una cuenca hidrológica. En el caso del río Pitillal hay mucho que pensar, ver y hacer.
Desde el año 2021, las autoridades municipales con el apoyo de Protección Civil, iniciaron una serie de actividades que han calificado como de prevención y mitigación; para ello dijeron contar con la autorización y permisos correspondientes de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) las medidas de mitigación para evitar inundaciones y se siguen realizando de manera continua.
Sin embargo, las actividades de desmonte han disminuido el llamado bosque de galería y, al existir menor masa arbórea, también disminuyen las aves migratorias que año tras año llegan a los cuerpos de agua de la región.
En ese año hubo varias manifestaciones en defensa de la vida en el río, grupos de activistas y la sociedad llegaron para tratar de evitar que los árboles fueran talados, los cuales formaban casi un bosque en el centro del río, albergando diferentes especies de reptiles y otros. especies.
Lo que ahora se ve está desolado en comparación con lo que fue, pero aún hay vida, que debemos conocer y defender.
Hay un contraste muy marcado entre la Riviera del río y lo que fue la corriente de agua; en las orillas, entre los árboles se pueden ver pájaros y sus nidos, en el centro solo hay arena y pocas plantas. Debajo de la arena, a una profundidad aproximada de 1 metro, se puede encontrar agua, pero no es muy accesible para las especies de insectos, aves y roedores que habitan en este importante afluente.
No cabe duda que es urgente reflexionar sobre el manejo integrado de la cuenca, la actividad humana alrededor del río, la extracción de recursos minerales y vegetales, y la tala desmedida.




