El apego a los celulares genera desestabilización.
Antes del uso desmedido de la tecnología, bastaba un simple reloj de mano o correa para dar equilibrio y responsabilidad al quehacer diario del ser humano.
Luego vino el celular, que como herramienta de trabajo revolucionó la forma de hacer negocios y distribuir actividades; fue muy útil para facilitar la comunicación.
Luego pasamos de la sencillez a la eficacia y optimización de dispositivos que ya no se limitaban a dar la hora y comunicarse por teléfono, sino que también ofrecían servicios de mensajería.
Pero lo que realmente transformó la era fue Internet en la telefonía celular.
Gracias a esto se crearon plataformas y aplicaciones que catapultaron masivamente el uso de estos dispositivos y fue tan masivo que el dueño de Telmex, Carlos Slim se convirtió en el hombre más rico del mundo con solo vender servicio celular y distribuir dispositivos celulares a través de otra empresa llamada Telcel.
Así fue como el mundo de repente se volvió dependiente de los teléfonos celulares.
Hoy en día, todos deben llevar un teléfono inteligente, ya sea para la escuela, el trabajo, la comunicación familiar o incluso para divertirse. El smartphone se encarga de decirte la hora exacta, avisarte si tienes correo, recordarte eventos e incluso si es hora de comer. Pero realmente no puedo decir lo suficiente sobre todo lo que puede hacer el teléfono inteligente.
El problema surge cuando cambia el sistema social en un área determinada.
Las configuraciones fijas del celular no están programadas para cambiar, tal es el caso que vivimos esta semana en México, pues debido a un cambio legislativo, según la ley ya no habrá “horario de verano” ni “horario de invierno” , por lo que ahora habrá un horario fijo.
Pero los ciudadanos al confiar en la hora que el celular suele dar automáticamente, resultó que el celular nunca hizo el cambio requerido y cientos de personas se descontrolaron, no sabían que hora era.
La recomendación es verificar la hora real en Internet y configurar la nueva hora en sus dispositivos inteligentes. Además, la sugerencia es no vivir con tanto apego al celular, una vida sin radiación es una vida más plena y saludable.




